Mamá, ya he madurado 3


Hay momentos en la vida en los que esta te golpea, te atiza de lo lindo y se ensaña contigo (o eso te parece), encuentras de repente unos retazos de realidad que no querías encontrar. De repente te gusta el café, le encuentras el gusto a la cerveza que antes te sabía amarga, hasta le pillas el gusto a las acelgas y a los riñones, cosa que antes solo te provocaba unas lagrimitas de impotencia al ver tu plato lleno de semejantes porquerías.

Las cosas que antes te apasionaban dejan de hacerlo y dan paso a otras nuevas, incluso tus mitos y artistas de juventud te parecen ahora un poco banales, etc. En fin que adquieres otra visión de la realidad, la gente que antes te parecía divertida ahora te aburre y tus sueños son ahora los de encontrar otros individuos que compartan tu forma de ver el asunto, cosa que tampoco está tan mal.

Ahora te conformas con menos cosas, y das tu visto bueno sólo cuando merece ser dado. Por expresarlo de un modo más claro: no estás a tonterías.

Has decidido que en tu vida sólo puedes dejar hueco a lo importante, a lo que merezca la pena el tiempo invertido, pero esto tampoco es correcto del todo, porque la realidad es que nunca hay que dejar de ser un poco niño, la ilusión es un potente motivador y es necesario conservar aunque sea un poco el gusto por las tonterías y las estupideces, o corres el riesgo de aburrirte a ti mismo con tu eterna seriedad. Aquí os dejo mi fórmula de la felicidad personal que me da bastantes buenos resultados.

  • Es imprescindible soñar un poco, para que un arcoíris siempre sea capaz de sorprenderte.
  • Es muy importante no estancarse y descubrir nuevas metas día a día que te impulsen a continuar aunque tu horizonte esté cubierto de nubarrones.
  • Intenta ser siempre mejor que tu yo anterior, intenta ser la clase de persona que te gustaría conocer.
  • Olvídate de la superioridad, nadie es mejor o peor.

En definitiva, debes intentar buscar lo que te haga feliz, tanto si es material como si no lo es, y rodearte de ello para poder así compartir con todos los que te rodean esa felicidad y hacer de este viaje algo por lo que te haya merecido la pena pagar el billete.


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3 ideas sobre “Mamá, ya he madurado

  • Tu tía del alma

    Me suscribo al último de los síntomas… Pero, la verdad, llegada ya a la ancianidad no podría decir si he madurado algo o no… Y tampoco me importa demasiado…

    Y me siguen gustando las chuches.

  • sagrariio cubillo

    Estoy totalmente de acuerdo con lo escrito. Y es mejor estar agusto con uno mismo. Aunque algunos pensarán que uno es raro por no pensar como ellos. No merece la pena dar muchas explicaciones.