Asimov y el rubius entran en un bar

Asimov y el Rubius entran en un bar 1


«Ehhh tú!! Despierta!! Tienes que escribir!!» ¿Cómo puede uno resistirse ante semejante mandato? Me imagino que así es como se encuentra la mayoría de la gente cuando se levanta de la cama y una vocecita resuena en su cabeza «haga usted algo, por favor, deje de perder el tiempo», pero sobre pérdidas de tiempo quizá hablemos otro día. Maldita vocecita.

Últimamente nos encontramos rodeados por una maraña de información, sería inútil negarlo, hay lecturas para todos, expresiones para todo, corrientes de pensamiento de un solo hombre, el conocimiento en la palma de la mano y a un servidor sólo se le ocurre cómo rescatar una expresión que aquí nunca tuvimos: “Brave new world”.

Los experimentos y reflexiones sobre todo lo que esta sencilla combinación de tres palabras acarrea sobre sus proverbiales hombros queda para el lector, para el inquieto y el desazonado, para su libre albedrío o quizá para un futuro ensayo cargado de la misma desazón, inquietud y libre albedrío que nos deje experimentar nuestro tiempo libre. Al final parece sólo escribimos de lo que haremos en un futuro pero, ¿qué pasa con lo de ahora?

Lo de ahora es muy sencillo o muy complejo, según como se mire, según de dónde venga la luz que ilumina la escena. Lo de ahora es observar con asombro como cada día surgen cosas nuevas que sorprenden en ocasiones pero que, en general, son una simple y llana “mierda como un piano”, un chiste malo que no dejamos de escuchar y que todo el mundo sabe ya no hace gracia.

Últimamente surgen en las redes sociales fenómenos maravillosos como el de hacer un “circulito” con los dedos pulgar e índice, si lo miras pierdes, puñetazo en el hombro, L.O.L. que pringado, un chiste maravilloso, sencillo e inofensivo, me reiría si no hubiera sido la moda en mi instituto cuando tenía 15 años, como el amor pervertido de la famosa canción.

Esto es lo que se lleva, lo que se transmite, lo primero en la lista de búsquedas, la información que nos llega cada día cuando, por desidia y vaguería cometemos el error de informarnos a través de la ya marchita red social. Artículos y artículos de pseudoperiodismo basurero escrito con prisas y diseñado para gente con prisas siendo la prisa el peor enemigo del ciudadano informado, del ciudadano consciente. ¿Entienden el problema? Es un problema enorme, ya veremos qué hacemos con él (pero luego, que ahora no tenemos tiempo).

Cuando uno era niño soñaba con historias de aventuras, con héroes y villanos, con el espacio y los grandes viajes, de copiloto un tal Asimov y a los mandos de la nave un señor llamado Tolkien. Mientras leíamos obras revisadas por científicos escritas por maestros que decían literalmente «solo respeto a Carl Sagan» hoy nos preguntamos cómo sería el chiste ese que cuentan DE QUE Asimov y el Rubius entran en un bar.


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